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Metodología Histórica
Trabajo Final: Diversas posturas sobre el método y la ciencia

Alumno: Prof. Ricardo D. Primo
Facultad de Ciencias Económicas de la UBA
Instituto de Investigaciones de Historia Económica y Social
1995

 

Introducción:
                      Uno de los ejes centrales sobre los cuales gira la discusión sobre el conocimiento histórico, lo constituye si el mismo es un producto científico o no.
 De esta forma, de dan todo tipos de posturas que parten de la base de establecer en forma clara lo que se conoce como conocimiento científico y por sobre todo lo que se determina que es una ciencia.
 Así se va produciendo separaciones entre conocimiento científico y vulgar; como así también surgen las bases metodológicas que deben satisfacerse para cumplir con los requisitos ineludibles de toda ciencia.
 Pero no todos los autores comparten la misma línea de pensamientos, y muchos evaden una determinada metodología e incluso formulan sus propios postulados, requisitos que deben cumplirse para que el producto histórico sea un producto científico.
 Este trabajo, trata de sucintar este problema sobre el cual gira la materia y conocimientos impartidos durante el primer cuatrimestre, tratando de enriquecerlo con aportes personales e interrogantes que generen el interés por la investigación.
 

Desarrollo:

 De acuerdo a Bunge (1), el conocimiento común puede diferenciase del científico en virtud de que el primero solo puede otorgarnos un producto objetivamente limitado y vinculado a la percepción y acción además de que cuando suele rebasar este estado lo hace en forma de mitos.
 El reconocimiento de que nuestro conocimiento sobre el mundo es provisional, exige el progreso científico, en virtud de ésta falibilidad.
 Ahora bien, la diferencia entre lo científico y el conocimiento común, no debe estar dado tanto por el objeto d estudio sino mas bien por el procedimiento convirtiéndose el mismo en el modo como opera para alcanzar algún objetivo determinado y que responde  una finalidad establecida.
 Este plano científico debe estar constituido en consecuencia, por el método científico y por el objetivo de la ciencia.
 Cada problema requiere un conjunto de métodos o técnicas especiales, que en oportunidades son adecuados para los varios estadios del tratamiento de los problemas. Cada método o técnica especial es importante para algún estadio particular de la investigación. El método general es un procedimiento que se aplica al ciclo.
 Pero, no hay diferencia de estrategias entre las ciencias las ciencias especiales difieren del resto, solo por las técnicas.
 La naturaleza del objeto en estudio dicta los posibles métodos especiales del tema o campo de investigación correspondiente.
 Asimismo estas técnicas y los métodos son falibles ya que si no lo fueran, todo el mundo podría llevar a cabo con éxito investigaciones científicas. Las reglas del método científico no deben esperarse que sustituyan a la inteligencia por un mero paciente adiestramiento.
 Por otro lado, la ineficacia de una técnica con relación a un objetivo propuesto, puede provocar eficacia con relación a otros objetivos indeseables, por ejemplo un medicamento para la hipertensión, puede provocar daños al hígado y ser ineficaz para la presión arterial. La técnica sirve al objetivo buscado, pero al mismo tiempo a objetivos no deseados. Con el tiempo el medicamento puede ir perfeccionándose. Otra técnica que se fue perfeccionando con el tiempo es la observación; de la simple observación hasta el microscopio.
 Así pues, el método científico y la finalidad a la cual se aplica (conocimiento objetivo del mundo) constituyen la entera diferencia que existe entre la ciencia y la no- ciencia.
 Bunge establece entonces, que donde no hay, métodos científico, no hay ciencia. Pero no es infalible ni autosuficiente. El método científico es falible; puede perfeccionarse mediante la estimación de los resultados a los que lleva y mediante un análisis directo. Tampoco es autosuficiente; no puede operar en un vacío de conocimiento.
 En general, los métodos especiales de la ciencia están fundados de un modo u otro en teorías científicas, las cuales se someten a su vez a contratación con la ayuda de dichas técnicas.
 La información empírica no se estima nunca en un vacío teorético, sino que toda pieza de evidencia empírica tiene que juzgarse a la luz de la teoría utilizada al proyectar y llevar a la práctica la técnica con la cual se ha obtenido esa información.
 Podemos concluir que Bunge, acepta la inducción como método y los mismos deben tener fundamento científico. Y describe un contexto de descubrimiento y un contexto de justificación. Precisamente es en éste último donde se encuentra el método el cual es un criterio de evaluación de hipótesis que consta de una parte formal y una parte mas empíricas.
 Sin embargo Thomas kuhn (2) interpreta que las concepciones tradicionales de la ciencia, inductivas o falsacionistas, no resistían una comparación con las pruebas históricas.
 Su teoría le otorga una gran importancia al carácter revolucionario del progreso científico, en lo que una revolución implica el abandono de una estructura teórica y su reemplazo por otra incompatible con la anterior.
 Su concepción es parecida a la de Lakatos, si bien la de Kuhn es anterior, puede decirse que la metodología de los programas de investigación científica de Lakatos adoptó algunos de su resultados a sus mismos propósitos.
 Para Kuhn la ciencia progresa mediante un esquema abierto que consiste en;

- preciencia-ciencia-normal-crisis-revolución-nueva ciencia normal nueva crisis

 Aquí parece la concepción de paradigmas que están compuestos de supuestos teóricos generales, leyes y las técnicas para su aplicación en una determinada comunidad científica.
 Las dificultades que enfrentan estos paradigmas desencadenan un estado de crisis que se resuelve cuando surge un nuevo paradigma que gana la adhesión de un número cada vez mayor de científicos hasta que finalmente se abandona el paradigma anterior acosado por problemas.
 La diferencia entre ciencia y no ciencia según Kuhn lo constituye la existencia de un paradigma capaz de apoyar una tradición de ciencia normal.
 Bajo esta concepción, el fracaso en la resolución de un problema es un fracaso científico, más que una insuficiencia del  paradigma y los problemas que se resisten a ser solucionados se consideran anomalías y no falsaciones.
 Según Kuhn, los paradigmas siempre presentarán anomalías y cuando las mismas plantean serios problemas, comienza lo que se considera un período de inseguridad profesional marcada.
 Esto se agrava cuando surge un paradigma nuevo que será muy diferente del viejo e incompatible con el. Cada uno de ellos considerará que el mundo está constituido por distintos tipos de cosas.
 De la misma forma que plantean distintos tipos de cuestiones, los paradigmas conllevan normas diferentes e incompatibles.
 Tal es el caso en la historiografía con el surgimiento del Materialismo Histórico. Frente a una visión antropológico- naturalista, ahistórica, de la esencia del hombre, visto solamente como parte de la naturaleza, Marx considera al hombre como el producto del trabajo- sociohistoricamente determinado- que tanto trasforma al mundo exterior cuanto al mismo hombre. Respecto a sus puntos de partida, el marxismo operó una trasformación de la teoría del conocimiento a partir de dos premisas. La primera es que las categorías y esquemas lógicos (dialécticos) existen fuera e independientemente del pensamiento como leyes universales del desarrollo del universo, las cuales se reflejan en la conciencia colectiva del grupo humano. La segunda que el hombre piensa, no en unidad inmediata con la naturaleza, sino en unidad con la sociedad históricamente determinada que produce su vida material y espiritual y realiza el contacto humano con la naturaleza.
 Existe un elemento nuevo, entre el hombre y la naturaleza que es el trabajo por la cual la trasforma; el trabajo, la práctica, la producción, debiendo esos términos tomados en su acepción más amplia.
 Hasta entonces, la sintetización científica se reducía a una síntesis empírica elemental, donde más allá de la experiencia no existe ninguna esencia.
 Esta concepción se opone a la llamada “Historia historizante” (Henri Berr) o “Historia episódica” en la cual el historiador tenía como misión a partir de los documentos, los “hechos históricos”, coordinarlos y finalmente exponerlos en forma coherente. Su ordenación en una cadena lineal de causas y consecuencias constituiría la síntesis, la presentación de los hechos estudiados.
 Bajo la lógica de Kuhn, no existe un argumento para el abandono de un paradigma por parte de un científico. El paradigma en el que este trabajando guiará el modo en que el científico vea un determinado aspecto del mundo. Los partidarios de paradigmas rivales no aceptarán las premisas de los contrarios y por lo tanto no se dejarán convencer necesariamente por los demás. Por este tipo de razón, Kuhn compara a las revoluciones científicas con las revoluciones políticas. Esto nos brinda la idea de inconmensurabilidad.
 Finalmente, podemos decir que la alternativa de Kuhn al progreso acumulativo que es la características de las concepciones inductivistas (corpus conoc.) de la ciencia es el progreso a través de las revoluciones.
 No hay una base empírica para comparar paradigmas rivales ya que lo que se llama dato es un producto que ha sido procesado en una elaboración en la que intervienen teorías, valores, y como el resultado de ello, distintos individuos procesan el mismo hecho con resultados distintos en virtud de que distintos individuos pueden manejar distintos conocimientos, etc.
 Cuando cambia el mundo, cambia el paradigma. Para hacer ciencia se hace socialmente. Se aprende en el seno de la comunidad estando en relación. Se rechaza el falsacionismo. No se diría que es una teoría si es falseable.
 Para Karl Popper, una teoría es científica si podemos especificar por adelantado un experimento crucial (o una observación) que puede falsearla y es pseudo- científica si nos negamos a especificar tal falsador potencial (3).
 En este caso, no se distingue entre teorías científicas y pseudocientíficas sino más bien entre método científico y método no científico. De esta forma el marxismo no sería científico para Popper si los marxistas no especifican los hechos que de ser observados les inducirían a abandonar el marxismo. En caso contrario el marxismo se convertiría en pseudociencia.
 El criterio de Popper ignora la notable tenacidad de las teorías científicas. Los científicos tienen la piel gruesa. No abandonan una teoría simplemente porque los hechos la contradigan. Normalmente inventan alguna hipótesis de rescate para explicar la anomalía la ignoran y centran su atención en otros problemas.
 Para Popper, las teorías que son falseadas, deben ser abandonadas.
 En este aspecto, es notable el aporte de Lakatos defendiendo la unidad descriptiva típica de los grandes logros científicos no como hipótesis aisladas sino más bien como programa de investigación. El distintivo de progreso empírico no son las verificaciones triviales y las refutaciones nos indican fracasos empíricos ya que todos los programas crecen en un océano permanente de anomalías y si la teoría se retrasa con relación a los hechos, se pone de manifiesto un programa de investigación pobre y regresivo.
 En esta concepción, un programa de investigación progresivo sustituye a los regresivos colocando la concepción de Kuhn y Popper dentro de los mitos.
 Por su parte, Félix Ovejero Lucas (4) introduce en el análisis de la función de las leyes económicas en la explicación histórica los supuestos psico-históricos (funciones de preferencia conductuales, demográficas, etc.) y encontrar las circunstancias en las que se aplican estos irrealismos y funcionan.
 Es necesario hacer el estudio de las mentalidades del pasado para saber porque se hizo tal cosa, reconstruir la mentalidad del pasado.
 Las relaciones dentro de un sistema abstracto no son correlacionadas con la práctica. Las leyes fundamentales de base no falseables, cuando se encuentran con evidencia no son contrastables y se evitan las anomalías sin hacer de las leyes económicas las leyes de la historia.
 Hasta ahora, hemos podido vislumbrar algunas interpretaciones en lo referente al carácter científico del conocimiento, de su metodología y también un breve relación con las leyes económicas.
 No se puede, sin embargo, dejar pasar la referencia al objetivo final de las ciencias sociales y en especial de la Historia, que por mucho tiempo dentro de un clima evolucionista le otorgaba una finalidad, incomprendiendo el hecho de que la necesidad de proceso, de construcción científica, tiene que ver con la explicación de lo ocurrido y no con la prefiguración del porvenir.
 Esto también llevó a que muchos confundieran la imposibilidad de predicción histórica con la imposibilidad de formular una teoría de la historia.
 Por ejemplo, Carlos Pereyra (5), sostiene que Popper a raíz de utilizar confusamente el término historicismo trata de identificar tesis insostenibles sobre la predicción histórica con planteamientos legítimos sobre la conveniencia de adoptar un método histórico con ciencias sociales considerando, Pereyra que esta estrategia procura en base a desprestigiar al historicismo llegar a involucrar en dicha acción la adopción del método histórico y que toda hipótesis tiene un rasgo restringido de validez.
 Se defiende la existencia de un modelo teórico según el cual la masa de datos o hechos llevarían a confusiones y malas interpretaciones y la existencia del modelo teórico no tiene nada que ver con la predicción, pero sí con la intención de mostrar que no podría haber ocurrido cualquier otra cosa distinta de la que realmente ocurrió ni ésta haberse dado cualquier otra manera.
 Los criterios racionales en ciencia social para la confirmación y rechazo de teorías no pueden ser predictivos y deben ser por lo tanto exclusivamente explicativos... una vez producida la hipótesis de un mecanismo causal en ciencia social, puede ser verificada empíricamente, pero en referencia exclusivamente a su poder explicativo. La eficacia de la teoría para explicar un acontecimiento específico no se de disminuida por su incapacidad para formular predicciones acertadas. No obstante el prolongado predominio en filosofía de las ciencias sociales de corrientes empiristas convencidas de que los enunciados tipo ley son una generalización de la experiencia directa y de que los hechos constituyen la única realidad y el fundamento exclusivo del discurso científico, es ya casi un lugar común la tesis de que la ciencia no deriva teorías de las generalizaciones inductivas: en ningún momento del desarrollo de la ciencia se realiza la investigación sin una base teórica.
 Asimismo, Pereyra sostiene que los hechos históricos tal como aparecen  a la observación, son resultado de numerosas determinaciones entrecruzadas y la simple observación no faculta para ir más allá, en el mejor de los casos, de su enumeración. Por ello se desarrolló- frente al empirismo estrecho- una visión de la práctica científica, según la cual ésta consiste en penetrar la apariencia fenoménica y aprehender la esencia de las cosas.
 Por otro lado, un hecho histórico es el producto de diversas tendencias. Jamás se encontrará un acontecimiento social que sea la realización directa de una sola tendencia desprendida de un modelo ideal único , por ello la explicación de un acontecimiento histórico implica un proceso en la cual en la primera fase se identifica una clase de fenómeno que constituye el sistema social, el segundo momento esta dado por la construcción de modelos ideales donde se postulan hipótesis explicativas de tales fenómenos y la tercera etapa incorpora factores perturbadores y busca las reglas de trasformación de las hipótesis explicativas.
 La dificultad para decidir entre teorías rivales tiene que ver con la intervención más vigorosa en el caso de las ciencias sociales- de motivaciones extrateóricas (factores ideológicos).
 Finalmente, sostiene que trivial afirmar que cualquier investigación historiográfica específica se refiere a un aspecto seleccionado del desarrollo total, pero ello no anula el hecho de que la explicación de ese aspecto supone su inserción en el movimiento total. El punto de vista de la totalidad nada tiene que ver con la creencia pueril de que la investigación ha de incorporar “todos los acontecimientos históricos y sociales de una época”.
 Asimismo, surge otra postura, la de Fereyrabend (6) que parte de la base de que la ciencia es una empresa esencialmente anarquista; el anarquismo teórico es más humanista y más adecuado para estimular el progreso que sus alternativas basadas en la ley y en el orden.
 La historia, está repleta de accidentes y coyunturas y curiosas yuxtaposiciones de eventos y los hechos que registra nuestro conocimiento están ya interpretados de alguna forma y son por tanto esencialmente teóricos. Siendo esto así, la historia de la ciencia será tan compleja, caótica y llena de errores como las ideas que contiene, y a su vez, estas ideas serán tan compleja, caótica y llena de errores como las ideas que contiene y a su vez estas ideas serán tan complejas, caóticas, llenas de errores y divertidas como las mentes de quienes las han inventado.
 La cuestión metafísica, por ejemplo la religión o su sentido de humor no deben tener al más mínimo contacto con su actividad científica, ya que su imaginación queda restringida e incluso su lenguaje deja de ser el suyo propio, sostiene el intento de aumentar la libertad, de procurar una vida plena y gratificadora y el correspondiente intento de descubrir los secretos de la naturaleza y del hombre implican por tanto el rechazo de criterios universales y de todas las tradiciones rígidas lo que implica en cierta manera el rechazo de una gran parte de la ciencia contemporánea. No existe una sola regla que no sea infringida en una ocasión u otra.
 Esto es absolutamente necesario para el desarrollo del conocimiento. Dada cualquier regla que existe por muy fundamental o necesaria que sea para la ciencia, siempre existen circunstancias en las que resulta aconsejable no solo ignorar dicha regla sino adoptar su opuesta.
 Las teorías deviene claras y razonables sólo después de que las partes incoherentes de ellas han utilizadas durante largo tiempo. Así pues, este prólogo irrazonable, ametódico y sin sentido resulta ser un prerequisito inevitable de claridad y éxito empírico.
 El anarquismo estimula el progreso cualquiera que sea el sentido en que se tome este término.

 Conclusión:

 A lo largo del presente trabajo se ha podido vislumbrar distintas posturas que desde Bunge, aceptando la inducción como método que sostiene que las propuestas metodológicas deben tener fundamento científico y coloca a la ciencia por encima de la metodología describiendo un contexto de justificación (donde allí está el método), con Popper que no acepta la inducción y que establece clarificar a que se llama ciencia proponiendo la falsación, premisa fundamental que se debe cumplir para mostrar su esencia científica convirtiéndose en un método para buscar lo inexacto de lo anterior.

 Con Kuhn, que establece las rupturas de paradigmas viéndose el viejo superado por el nuevo que comienza a dominar el campo científico, rechazando a su vez el falsacionismo de Popper y establece que cuando cambia el mundo cambia el paradigma debiéndose hacer ciencia en forma social, es decir que se aprende estando en el seno de la comunidad, estando en relación. El rechazo del falsacionismo se debe a que Kuhn no diría que una teoría es tan si fuese falseable. Indudable el aporte de lakatos, que introduce la idea de cinturón protector del núcleo de una teoría, y lo que se modifica de la misma sería ello mantenimiento inalterable la teoría.

 No escapa asimismo a este análisis, los supuestos psicohistóricos que toman parte en el análisis histórico- económico y  por el cual Ovejero Lucas Plantea también la necesidad de incorporar el estudio, el análisis de las mentalidades encontrando las circunstancias en las cuales estos supuestos psico-históricos funcionarían aun en contra de las leyes económicas.

 De allí surge también el análisis de Pereyra que contempla la complejidad del proceso histórico, estableciendo fases de trabajo y estudio dando también un papel importante a las motivaciones extrateóricas (factores ideológicos).

 Finalmente, Feyerabend, en base a la libertad del individuo de toda la metodología o regla general, que considera el motivo fundamental del progreso científico, elabora su tesis de que la misma es fundamental y los productos científicos son en oportunidades productos subjetivos resultados de cuestiones metafísicas o de cualquier otra especia, recomendando también actuar contrainductivamente como método de progreso científico.

 Queda expuesto; los diversos criterios y opiniones referentes a los métodos y el significado que el otorgan a la ciencia las diversas corrientes o posturas que no dejan de enriquecer con su aportes el debate sobre los mismos, como así también los caminos a seguir recomendados por ellos. 

 

NOTAS: 

(1) Bunge M., LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA, Barcelona, 1969. 

(2) Chalmers, ¿QUÉ ES ESA COSA LLAMADA CIENCIA?, S. XXI. 1987. 

(3) LAKATOS, I “CIENCIA Y PSEUDOCIENCIA”. 

(4) OVEJEROS LUCAS, F. LA FUNCIÓN DE LAS LEYES ECONÓMICAS EN LA EXPLICACIÓN HISTÓRICA, Revista de historia Económica, Año III, Invierno, 1985, Nº 1 

(5) Pereyra C, LA NECESIDAD EN LA HISTORIA, en Cornblit O (COMP) ÓP. Cit. 

(6) Feyerabend, P TRATADO CONTRA EL MÉTODO