Inicio
Mi currículum
Actividades
Enlaces
Eventos/Congresos
Comentarios
Editoriales
Efemérides
Ejercicios
Galería de Imágenes
Librishitoria
Antigua y Medieval
Moderna
Contemporánea
Regional/local
Biografías locales
Informes
Al servicio de la Hist.
Mapa del sitio

Visite mi canal

 

Criticas al Modelo de Sustitución de Importaciones 

La etapa: Peronista  
1946-1955

Materia: Historia de las Relaciones Económicas y Políticas Internacionales
Profesor
: Julio Sevares
Alumno
: Prof. Ricardo Primo

1995 

 

Introducción:

 El presente trabajo, trata de una crítica al modelo de sustitución de importaciones comprendido en el período de 1946- 1955 tramo que comprende los dos gobiernos de Perón.
 Esta basado principalmente en bibliografía utilizada en clase con aportes de otros autores que enriquecen con su visión en relación a la problemática abordada.
 Esta etapa analizada, constituye un eje del cual puede obtenerse variadas y determinadas conclusiones, pero nuestro objetivo solamente se centrará en aquellos aspectos que hacen nuestra finalidad.
 Sin embargo, es necesario conocer los aspectos fundamentales de un proceso de industrialización que desde antes ya se comenzaba a desarrollar en nuestro país.
 Por ello, se destacan algunos elementos que van a incidir en la etapa analizada y cuya importancia va a quedar manifestada a lo largo del presente trabajo.
 El proceso de industrialización argentino, tuvo que enfrentar a principios del siglo, una intensa oposición política e ideológica a su desarrollo como tal y mas tarde una oposición al reconocimiento de la nueva realidad limitada por nuestras carencias de divisas para continuar y cimentar estos logros económicos.

 La oposición inicial, surge de los sectores vinculados al proyecto agroexportador de materias primas e importados de manufacturas, defensores a ultranzas del libre comercio y renuentes de todo tipo de protección aduanera.
 Este sistema libre comercio, va a sufrir los embates de profundas crisis que van a erosionar su credibilidad, confianza y rentabilidad. La crisis de 1890 y el comienzo de medidas proteccionistas, marcan ese inicio, seguido luego por la 1ra Guerra Mundial que desnuda el grado de dependencia económica de la argentina con las potencias europeas que participaban del conflicto bélico.

 Luego de la crisis de la bolsa de Nueva York, implanta el control de cambios y se restringen las importaciones, creando en esta forma medidas de protección industrial que van a fomentar el desarrollo de este sector.
 La segunda Guerra Mundial repite en menor grado lo acontecido en la primera guerra y afianza las medidas de protección y desarrollo del modelo de sustitución dando impulso a la industrialización argentina. 

Desarrollo: 

 Según Marcelo Diamand (1) el proceso de industrialización argentino fue de carácter involuntario, surgido como consecuencia de las circunstancias antes descriptas.
 Por ello encuentra varias fallas entre las cuales se destaca:

a- Un a financiación basada en déficit presupuestarios y créditos baratos para la industria. 
b- Excesos en la legislación laboral. La carencia de una legislación que contemplara las necesidades de las clases más postergadas, y la presión de estos sectores, con un nuevo protagonismo en la vida social y política del país; hicieron rebasar los límites de una equidad de intereses y justicia.
c- El rol intervencionista del estado a través de los controles de importación y exportación, fueron propensos a la arbitrariedad y abusos como así también a la corrupción que junto a un interminable burocracia, irritaba y desalentaba a las fuerzas productivas.
d- El descuido de las inversiones de base y descapitalización de la infraestructura.
e- La llamada “artificialidad” consistente en una industria de altos precios impedida de exportar salvo en los casos de sustituir las importaciones anteriores. 

 Con Perón, este proceso de industrialización deliberada impulsado por el mismo, deja atrás la industrialización involuntaria, sufrida consecuencia de la situación exterior.
 Esta industrialización crearía una estructura irreversible, imposible de destruir para volver a la económica liberal agroexportadora.
 Este proceso se llevaría a cabo en contra del consenso internacional y de las ideas económicas vigentes.
 

“Así, por ejemplo, si los límites internos e externos que fue encontrando la industrialización del país favorecían la tendencia a negociar con los Estados Unidos, otros aspectos de la política económica peronista, también funcionales al proceso de industrialización que se pretendía y a los sujetos sociales sobre los que reposaba (protección del mercado interno, “defensas” en el terreno comercial y financiero, bilateralismo, fortalecimiento del sector estatal, etc), antagonizaban los objetivos norteamericanos.” (2).

 

 En la etapa peronista, suele distinguirse de los período el primero del cual comprende hasta 1951 y cuya característica especial, según Diamand, es un período neto de inflación de demanda despilfarro de divisas acumuladas durante la guerra y excesos en al legislación laboral.
 Un agotamiento progresivo de reservas y el fracaso de las cosechas (sequía) originó una crisis en la balanza de pagos que pondría final a esta primera etapa de despilfarro.
 En este punto es cuando se produce el cambio de orientación política bajo la administración de Gómez Morales.

Mediante la elevación de incentivos para el sector agropecuario, y un cambio a la legislación que regulaba las inversiones extranjeras, se trataba de salir de ésta grave crisis.
 La gestión de créditos extranjeros y una restricción de importaciones fueron las medidas de corto plazo adoptadas que en medio de un profundo debate político sobre el rol del capital extranjero en el país y el cuestionamiento al presunto abandono de la Tercera Posición, enrarecían aún más el clima imperante.
 Se restringieron además los créditos haciendo caer de esta manera las importaciones y la producción manufacturera. Además se sumaban los congelamientos de salarios que ya habían logrado su techo, en base a los continuos reclamos del sector obrero, columna vertebral del peronismo.


  De está forma quedaba atrás una etapa del peronismo que se había caracterizado entre otras cosas por haber logrado una distribución de ingresos, expansión del empleo y aumento de la participación del sector público en el sector productivo.
 Cabe destacar, la importancia de la crisis económica causada por la sequía de la campaña agrícola 1951- 1952 que provoca una caída de las exportaciones de cerca del 50%, sobre el año anterior quitando divisas para ser invertidas en el proceso de industrialización.

 En al análisis de Aldo Ferrer (3) se distinguen cuatro áreas principales que favorecieron el éxito de los objetivos del gobierno hasta esta crisis: 

1- La Argentina poseía para 1946, enormes cantidades de reservas acumuladas durante la 2da Guerra Mundial debido a la imposibilidad de importar bienes y acrecentados por los favorables precios obtenidos por nuestros productos agropecuarios que fueran colocados en los mercados principalmente de los países beligerantes. A pesar de ello el alto nivel de consumo interno redujo los saldos exportables.
 Por entones todavía no se había operado al sustitución de importaciones en áreas como la textil, mecánica y químicas livianas y alimentos elaborados.
 Por entonces, va surgiendo Estados Unidos como potencia industrial hegemónica en la economía internacional y con europea destruida, se convierte en el principal abastecedor de tecnología y financiamiento externo.
 Asimismo, había algunas restricciones para disponer de las divisas acumuladas durante al guerra, principalmente las de créditos contra el Reino Unido que eran intransferibles a dólares u otras divisas importantes. 

2- El aumento de salarios y el mayo empleo producía una expansión en a) crecimiento de la producción por la mayor ocupación de la capacidad instalada y el equipamiento de las industrias livianas fundamentalmente de bienes de consumo durable y semidurable y un incremento de las importaciones gracias  a las reservas internacionales y los ingresos altos de la exportación de 1947 y 1948, período en el cual el PBI aumentó en 16%. Se opera también una fuerte trasferencia de ingreso desde el agro a las actividades urbanas produciéndose también entre 1946- 1949 una caída de los precios agropecuarios del orden del 40% frente a las industriales.
 Asimismo, se producen avances sustánciales en cuanto a la legislación laboral (convenios laborales por industrias y de asociaciones profesionales, creación de tribunales de trabajo y el sueldo anual complementario, entre otras cosas).
 Debe destacarse también el gran poder de presión y negociación de los sindicatos que van a lograr incrementos saláriales frentes a controles de precios parte del Estado, manteniéndose deprimidos los ingresos rurales y márgenes de ganancias de algunos sectores industriales.
 Otra medida de carácter redistributivo fueron los controles sobre lso alquileres y arrendamientos. 

3- Para 1946, nuestra industria no había alcanzado al autoabastecimiento de manufacturas principalmente de las ramas textil alimentos y bebidas, metalurgia y químicas livianas. El equipamiento y estuvieran en condiciones de sustituir importaciones como así también abastecer áreas hasta entonces no cubierta. 

4- El aumento de la ocupación se vio favorecida por la dinámica de empleo de mano de obra dentro de las tendencias del sistema y para ello de mano de obra dentro de las tendencias del sistema y para ello influyeron dos factores fundamentales según, Ferrer:

a– el comportamiento del empleo industrial ya que las que se desarrollaron en el período era intensivas en mano de obra y el incremento de la producción aumentó el empleo de mano de obra.

b- El incremento del empleo en el sector público. Se destaca que entre 1945-1949 se crea un 25% de nuevos empleos por parte del Estado en virtud de una mayor esfera de influencia de este y en la intención de absorber mano de obra ocupada por el sector privado. Esto producía un déficit publicado y aumento del gasto corriente, generando un efecto inflacionario que pudo ser absorbido hasta 1949 por el crecimiento de la producción interna.

 La ocupación creció rápidamente llegando hacia fines de la década de 1940 una posición de pleno empleo, viendo los asalariados incrementar su participación en el ingreso nacional del 39% al 46% entre 1946-1950.

En 1948 el gasto público pasó a representar el 29% del PBI contra el 16% en 1946.
 La política de nacionalización encarada por el gobierno nacional, reduce fuertemente la participación del capital extranjero en la economía argentina.
 Asimismo, las reservas internacionales del Banco Central fueron cayendo a 250 millones de dólares en 1949, desde el nivel e 3.500 millones de tres años antes. El país se había endeudado en corto y mediano plazo por más de 2.000 millones de dólares.

  No hubo a pesar de ello, restricciones a la política expansiva del gato público y redistribución de ingresos. Por su parte se produce un  aumento del gasto de consumo privado y público lo que contrae los niveles de ahorro e inversión e influyendo en los precios mayoristas que para  1951 suben casi un 50% sobre 1950.
 La sequía que anteriormente habíamos nombrado agudiza los límites intolerables de la crisis produciendo una caída de las exportaciones lo que origina que el gobierno a partir d allí introduzca modificaciones en su política económica.
 Asimismo, con bajas reservas internacionales y en crecido endeudamiento con el exterior, durante 1952 los precios de los productores primarios sufren una pronunciada caída en un orden de un 30% con respecto al año anterior.
 Para entonces el proceso de sustitución de importaciones requería niveles crecientes de importaciones de materiales industriales y bines de capital. Se generaba una activa demanda de importaciones de materiales, tecnología, maquinarias y equipos.
 La posibilidad de desarrollo y expansión industrial pasaba a estar condicionada por su receptiva a la realización de inversiones de corporaciones industriales de los países avanzados y particularmente de origen norteamericano.
 Esto originaba por supuesto, un consiguiente control sobre los sectores industriales en expansión.
 De esta forma se ponía en juego el carácter nacionalista de la expansión industrial con su consiguiente crítica interna y confusión doctrinaria dentro del peronismo.
 Se llega entonces, hacia 1952 al ya nombrado “techo” de los salarios ya que no es posible la trasferencia de ingresos desde el área agropecuaria hacia la industria y las actividades urbanas en expansión.
 La legislación social no podía otorgar nuevas ventajas sin repercutir en los costos o deteriorar severamente las relaciones laborales. El sector industrial por su parte no podía compensar el avance de los salarios sobre sus márgenes de ganancias mediante la importación de materiales y equipos tipo subsidiados.
 El proceso inflacionario creaba dificultades a la política de crédito barato.
 A partir de 1950 el liderazgo del desarrollo manufacturero se desplazó desde la industria liviana hacia la producción  industrial de base.

Se necesitaba mayores inversiones para el sector metalemecánico y químico como así también la producción de energía y la necesidad de eliminar el déficit de abastecimiento de petróleo que reclamaba también cuantiosas inversiones.

 Había un riesgo que finalmente se concreta y lo era el hecho de que el desarrollo industrial quedara a cargo de subsidiarias de corporaciones extranjeras quedando nuestro país brindando su mercado interno (principal atractivo para las nuevas inversiones) y elemento fundamental de financiamiento, quedando asimismo el control en manos foráneas.
 A partir de 1952, como ya habíamos anticipado, se produce un cambio en la política económica del gobierno destacándose como puntos centrales los siguientes:

a- Se modifico la política de distribución de ingresos, imponiéndose límites a los aumentos salariales. Se crea una Comisión Nacional de Precios y Salarios que tendía a vincular los aumentos de salarios con el incremento de productividad y evitar los aumentos de precios no justificados. Se trato de revertir el proceso de transferencia de ingresos al agro, por lo que en trienio 1953-55 los precios agropecuarios mejoraron un 40% en relación a los precios  industriales, a pesar de que se deterioraron los términos de intercambio internacionales en cerca del 25% entre esos años. Mediante subsidios se logro mantener deprimidos los precios para consumo interno y elevar el ingreso de los productores. Por ello, entre 1952-1955 se aumento del 20% al 30% los gastos de subsidios del gobierno y se producen crecientes pérdidas de comercialización del IAPI por pagar a los productores un precio mayor que el que obtenía de los tipos  sobre valuados de cambio para la producción primaria. Asimismo este organismo va a retroceder en algunas de sus funciones, disminuyendo su poder de influencia.

b- Comienza una modificación al tratamiento del capital financiero y se intenta solucionar el estrangulamiento externo apoyando la producción y exportaciones agropecuarias. En forma paulatina se fue modificando la ley de inversiones extranjeras cediendo a presiones, particularmente de EEUU; 

“La crisis subrayó existente entre los políticos de independencia y de desarrollo económico y su efecto sobre las relaciones Estados Unidos- Argentina. Si el gobiernos incapaz de pagar por su industrialización con dólares disponibles libremente, según sus propios términos, como aparentemente había previsto, debe pagar en concesiones y garantías a las compañías norteamericanas a fin de poder financiar el programa de industrialización. Pero dichas concesiones a los inversores extranjeros involucran un cambio en la naturaleza de la política argentina, interior y exterior desarrollada por el gobierno de Perón. La alternativa sería modificar su programa de industrialización de acuerdo con los menores ingresos en dólares suplementándolos con productos provenientes de países europeos, y debe considerar la posibilidad de que el fracaso del programa de industrialización tenga serios efectos sobre la estabilidad del régimen” ­

   Se celebran también acuerdos importantes con empresas extranjeras como la Kaiser Motors y Mercedes Benz. Comienzan a gestionarse créditos importantes con EE.UU a través del EXIM-Bank para la construcción de la planta siderúrgica de San Nicolás. Por otro lado, se establecen los acuerdos con la California Petroleum Compañía para la explotación petrolífera originando grandes polémicas al respecto.
 

c- se produce una contención del gasto público y de la expansión del área de acción del Estado sobre el sistema económico. Con la campaña agrícola de 1952-1953, se logra un alivio después de la crisis anterior ocasionada por la sequía. El nivel de actividad económica se recupera y para 1954 el PBI se incrementa un 10% en relación al año 1952. A corto plazo, los logros alcanzados se consideran un éxito relacionándolo con los dificultades que existían en 1952. Asimismo el respaldo político y el apoyo del movimiento obrero le permitió imponer una política salarial que limitaba las pujas intersectoriales. Esta política no se considera un esquema que pudiese mantener la alianza de sectores que respaldaron el ascenso del peronismo al poder y pronto se vería en las sublevaciones militares y su posterior derrocamiento. 

­ Párrafo de la versión del informe Nº 4714 DEL 29/7/1948 de la División of Research for American Republics Office Of Intelligent Research Departamento de Estado cf Rapoport M. Spiguel C. Estados Unidos y El Peronismo. op. Cit., Pág. 263.

Conclusión: 

1) La 2da Guerra Mundial y el ascenso del peronismo más tarde, llevan a una trasformación tal que para 1950 aproximadamente, los títulos públicos, ferrocarriles, empresas de servicios, factores hasta entonces que denotaban la presencia extranjera prácticamente desaparecen de las cuentas.
 Este conflicto originó graves trastornos en la industria nacional y también sobre las empresas extranjeras ubicadas en el país; parte de la industria de montajes prácticamente cerró sus puertas por falta de abastecimientos, como fue en el caso de la industria automotriz. 

2) A partir de esta experiencia, continuando con el proceso de industrialización por sustitución, se afianza y profundizaban las nacionalizaciones. Este proceso de industrialización tenía como base de recursos, las cuentas a favor de obtenidos por el abastecimiento de materias primas durante la guerra a Europa y por una trasferencia de los recursos obtenidos de la exportación de productos primarios, principalmente.

3) Esto se logra también gracias al enorme apoyo popular y sindical que se ven por una política laboral inexistente hasta entonces, pero que también llevó a excesos por parte de las autoridades que sostenían su base política con políticas saláriales de aumentos de sueldos y otros beneficios. 

4) Hacia fines de la Guerra de Corea comienzan a percibirse cambios en la posición del peronismo frente a las inversiones extranjeras como consecuencia también de los grandes cambios en el mundo. Pierde presión la idea del desarrollo autónomo y se perfilan nuevas concepciones sobre la participación extranjera en el economía nacional. Esto se debe también a la enorme necesidad de capitales de inversión en la expansión industrialista.
 Por ello se sanciona la ley 14.222 de radicación de capitales extranjeros, el primer régimen legal orgánico que regula en forma sistemática los aspectos más salientes de las inversiones foráneas fijando objetivos, formas de radicación, modos de evaluación de los proyectos , etc. Bajo el imperio de esta ley de autorizaron radicaciones de nuevas plantas por 12 millones de dólares de las cuales 8 corresponden a automóviles y tractores y dos a la industria química. 

5) Puede concluirse que este proceso de industrialización por sustitución de importaciones tiene su cuello de botella en la falta de capitales para su afianzamiento, y su motivo puede encontrarse en los recelos de los capitales extranjeros hacia Perón y su tratamiento durante el afianzamiento de la doctrina de la Tercera Posición que luego al quedar manifiesto la necesidad de incorporar capitales, ocasiona todo un replanteo ideológico dentro del peronismo que inclusive perdura hasta hoy.  

 BIBLIOGRAFÍA:

(1) Diamand M., Doctrinas Económicas, Desarrollo e Independencia, Paidos. 

(2) Raport M. y Spiguel C. Estados Unidos y El Peronismo, Grupo Editor Latinoamericano, Bs. As., 1994. 

(3) Ferrer Aldo, Crisis y Alternativas de la Política Económica Argentina, Fondo de Cultura económica.